
LOS ÁNGELES, California.- Sam Lufti, el ex manager e íntimo de Britney Spears, tendrá que mantenerse alejado de la estrella durante 3 años, informó ayer Los Angeles Times.
El padre de la "princesa del pop" de 27 años consiguió también que se extienda la orden de alejamiento contra su ex abogado, Jon Eardley. Ninguno podrá acercarse a ella o a sus hijos ni a ningún otro miembro de su familia a menos de 90 metros.
Una corte de Los Ángeles dio la razón a Jamie Spears, que desde hace más de un año tiene la tutela sobre su hija, que sufre graves problema psíquicos. En su demanda argumentó que ambos hombres se habían aliado para quitarle a él la tutela.
El abogado de Lufti anunció que apelará, pues dijo que Britney Spears intentó contactarse con ellos para salir del control de su padre. "Nunca en el mundo ha habido una orden de alejamiento contra alguien que no hizo otra cosa que tratar de responder a un llamado de ayuda", se quejó el letrado.
Lufti acompañaba a la cantante en el pasado a todas partes, pero desde que su padre obtuvo la tutela ha recibido varias órdenes de alejamiento. Jamie Spears lo acusa de drogar a su hija y contribuir a su estado mental desequilibrado.
Los padres de Spears y sus ex empleados se acusan mutuamente de querer enriquecerse a costa de la artista, que tiene una fortuna estimada en 100 millones de dólares.
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